El excardenal Theodore McCarrick, una de las figuras más prominentes en la Iglesia Católica de Estados Unidos, falleció recientemente a los 94 años. Su muerte marca el fin de una vida que estuvo marcada por el escándalo y la controversia, después de que fuera acusado de abuso sexual de menores y adultos durante décadas. McCarrick, quien fue despojado de su estado clerical en 2019 tras una investigación del Vaticano que lo halló culpable de los abusos, es recordado tanto por su ascenso a las altas esferas de la Iglesia como por su caída en desgracia.
El arzobispo de Washington, Robert McElroy, fue quien comunicó la noticia de su fallecimiento, y en su mensaje expresó una preocupación especial por las víctimas de McCarrick. En un comunicado, McElroy manifestó: «Hoy me enteré del fallecimiento de Theodore McCarrick, exarzobispo de Washington. En este momento, siento especial preocupación por aquellos a quienes perjudicó durante su ministerio sacerdotal. A pesar de su dolor constante, oremos con firmeza por ellos y por todas las víctimas de abuso sexual».
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El ascenso y caída de Theodore McCarrick en la Iglesia Católica
McCarrick nació en Nueva York en 1930 y, durante décadas, fue uno de los clérigos más influyentes en Estados Unidos. Fue elevado al rango de cardenal por el papa Juan Pablo II en 2001, y durante su carrera eclesiástica ocupó posiciones de gran prestigio, como arzobispo de Newark y de Washington D.C. Su cercanía con figuras poderosas, incluidos presidentes de Estados Unidos y otros líderes mundiales, le permitió tener un papel importante en la recaudación de fondos para el Vaticano y en la política de la Iglesia.
A pesar de su prominencia, las acusaciones contra McCarrick comenzaron a surgir con fuerza en 2018, cuando se le acusó de haber abusado de seminaristas y sacerdotes jóvenes durante años. En 2019, después de una investigación del Vaticano, McCarrick fue despojado de su estado clerical, una medida que marcó su caída definitiva en la Iglesia. La noticia de su expulsión del sacerdocio sacudió a la comunidad católica mundial, ya que McCarrick había sido una figura clave en la Iglesia estadounidense y un referente moral para muchos.
La Basilica de San Pedro y edificios anexos en el Vaticano. EFE/Massimo Percossi
La investigación del Vaticano y el despojo de su estado clerical
El escándalo de McCarrick no solo afectó a la reputación de la Iglesia, sino que también evidenció fallas graves en la manera en que la institución manejó las denuncias de abuso sexual en el pasado. A lo largo de su carrera, las acusaciones contra McCarrick fueron recibidas con una serie de respuestas erráticas por parte de los líderes de la Iglesia, quienes durante años no tomaron medidas contundentes. Las investigaciones revelaron que, a pesar de los rumores y denuncias de abuso, McCarrick continuó ascendiendo en la jerarquía eclesiástica.
En 2018, el Papa Francisco ordenó una investigación formal tras varias denuncias públicas de abusos cometidos por McCarrick. Los testimonios de las víctimas, entre ellas exseminaristas y personas que conocían al cardenal, fueron claves para que el Vaticano tomara la decisión de expulsarlo del sacerdocio. En un juicio canónico llevado a cabo por el Vaticano, McCarrick fue hallado culpable de abuso sexual de menores y adultos, lo que resultó en su despojo de todos los cargos clericales. Esta medida fue un intento del Vaticano por dar un mensaje claro de cero tolerancia al abuso sexual dentro de la Iglesia.
El caso de McCarrick fue un catalizador para que la Iglesia Católica comenzara a enfrentar de manera más activa los casos de abuso sexual en sus filas. Sin embargo, la tardanza en la respuesta y la protección de figuras como McCarrick han generado una gran indignación, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Las víctimas, quienes fueron silenciadas durante años, han insistido en que la Iglesia debe ser más transparente y actuar con mayor celeridad frente a estos crímenes.
El papa Francisco, en una fotografía de archivo. EFE/Angelo Carconi
Las cartas de McCarrick: un vistazo a la manipulación y el abuso
El caso de McCarrick también dejó al descubierto la manera en que manipulaba a sus víctimas. En 2019, Associated Press publicó cartas escritas por McCarrick a algunos de los jóvenes a los que había abusado, en las que se podía observar cómo el cardenal usaba su poder y su influencia para ganarse la confianza de sus víctimas. Las cartas, aparentemente inocentes, mostraban un patrón de comportamiento en el que McCarrick se presentaba como una figura cariñosa y cercana, lo que hacía que los jóvenes se sintieran especiales antes de someterlos a abusos.
Estos documentos revelaron cómo McCarrick usaba su cercanía con los jóvenes para ganarse su confianza. Firmadas como “El tío T” o “Tu tío, el padre Ted”, las cartas contenían halagos y frases familiares que mostraban la manipulación que ejercía sobre ellos. Expertos en prevención de abusos señalaron que estas cartas eran un claro ejemplo de cómo los depredadores sexuales dentro de la Iglesia utilizaban su posición para prepararse y abusar de sus víctimas.
Además de las cartas, exseminaristas relataron cómo McCarrick organizaba excursiones de pesca o invitaba a jóvenes a su casa de la playa, donde los sometía a abusos. Uno de los testimonios más impactantes fue el de James Grein, quien fue víctima de McCarrick desde los 11 años. Grein relató cómo su familia, que confiaba en el cardenal, lo obligaba a pasar tiempo con él, lo que le permitió a McCarrick abusar de él de manera sistemática.