Este martes 25 de marzo de 2025, Hamdan Ballal, el aclamado director palestino ganador de un Oscar por el documental No Other Land, fue liberado por las autoridades israelíes tras pasar una noche bajo custodia en una base militar en Cisjordania.
Ballal, de 36 años, había sido detenido el lunes tras ser brutalmente atacado por un grupo de colonos judíos en el pueblo de Susiya, en la región de Masafer Yatta, según testigos y su codirector Yuval Abraham. El cineasta, aún con moretones en el rostro y sangre en la ropa, salió de una estación de policía en el asentamiento de Kiryat Arba y fue trasladado a un hospital en Hebrón para recibir atención médica, reportaron periodistas de Associated Press presentes en el lugar.
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El incidente ocurrió en la noche del lunes, poco después de que los residentes de Susiya rompieran el ayuno diario del Ramadán. Según Basel Adra, otro codirector del documental, cerca de dos docenas de colonos, algunos enmascarados y armados, irrumpieron en el pueblo y agredieron a Ballal frente a su casa.
Su esposa, Lamia Ballal, relató a AP que escuchó a su marido gritar “¡Me estoy muriendo!” mientras lo golpeaban con rifles afuera, donde ella se refugió con sus tres hijos. Tras el ataque, soldados israelíes llegaron al lugar, pero en lugar de detener a los agresores, arrestaron a Ballal y a otros dos palestinos, acusándolos de arrojar piedras, una versión que testigos, incluyendo activistas del Centro para la No Violencia Judía, han desmentido.
Una noche de horror para Hadam Ballal
Durante su detención, Hamdan Ballal fue llevado a una base militar donde, según sus propias palabras a Euronews, permaneció vendado y esposado durante 24 horas. “Estaba congelado toda la noche, en una habitación sin poder ver nada. Escuché a los soldados reírse de mí y mencionar ‘Oscar’, pero no hablo hebreo”, relató el director, visiblemente afectado.
Su abogada, Lea Tsemel, confirmó que él y los otros detenidos recibieron atención médica mínima por las heridas sufridas en el ataque, que incluyeron golpes en la cabeza y el estómago. Ballal fue liberado esta mañana tras la presión de organizaciones internacionales y figuras como Mark Ruffalo, quien calificó el incidente como un “ataque al arte del cine” en Instagram.
La liberación de Ballal ha sido celebrada por la comunidad cinematográfica global. La Asociación Internacional de Documentales exigió su libertad inmediata tras su detención. Sin embargo, el caso ha reavivado las tensiones en Cisjordania, donde la violencia de los colonos contra palestinos ha aumentado desde el colapso del alto al fuego entre Israel y Hamás la semana pasada. Según The Guardian, al menos cuatro ataques similares han ocurrido en Susiya desde que No Other Land ganara el Oscar al Mejor Documental el 2 de marzo, un filme que expone la lucha de los palestinos bajo ocupación israelí.
¿Qué sigue para Hamdan Ballal tras su liberación?
Con Hamdan Ballal ahora en camino a casa, la atención se centra en su recuperación y en las repercusiones de este episodio. Basel Adra, quien presenció el ataque, señaló a AP que los colonos parecen haber intensificado su hostilidad tras el éxito del documental: “Desde los Oscar, cada día hay un ataque contra nosotros”. Mientras tanto, el ejército israelí mantiene que detuvo a tres palestinos y un civil israelí por un “enfrentamiento violento” que involucró lanzamiento mutuo de piedras, una narrativa que choca con los relatos de testigos presenciales y videos que muestran a colonos atacando vehículos de activistas judíos solidarios.
El caso de Ballal ha puesto de nuevo en el foco la situación en Masafer Yatta, donde No Other Land fue filmado. La cinta, codirigida por Ballal, Adra, Abraham y Rachel Szor, ha sido elogiada por su crudeza al mostrar la demolición de aldeas palestinas. Ahora, su liberación no solo alivia a sus seres queridos, sino que refuerza el mensaje de resistencia que el filme lleva al mundo. En Hebrón, donde recibe tratamiento, sus heridas físicas son evidentes, pero su espíritu sigue intacto, según quienes lo han visto. Por ahora, el director palestino descansa, mientras las cámaras del mundo siguen atentas a su historia.