Los recortes de Trump a la educación han desatado una tormenta de críticas este viernes 21 de marzo de 2025, tras la decisión del presidente Donald Trump de reducir drásticamente el presupuesto y el personal del Departamento de Educación de Estados Unidos (ED).
Según reportes de NPR y The Guardian, la administración ordenó la suspensión de casi la mitad de los 4,133 empleados del (ED) y canceló contratos por más de 900 millones de dólares, afectando programas clave como Title I y el Instituto de Ciencias de la Educación (IES). Organizaciones como Voto Latino han alzado la voz, advirtiendo que estas medidas podrían perjudicar a más de 18 millones de estudiantes latinos que dependen de fondos federales para acceder a una educación equitativa, especialmente en comunidades de bajos ingresos.
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El impacto de los recortes de Trump a la educación se sintió de inmediato. El IES, encargado de recopilar datos esenciales sobre el rendimiento estudiantil, perdió casi todo su personal, dejando en el limbo estadísticas que determinan la distribución de fondos para escuelas rurales y pobres.
En California, donde el 54% de los estudiantes de K-12 son latinos según el Departamento de Educación estatal, distritos como Los Ángeles y San Diego enfrentan incertidumbre sobre cómo financiar tutores y consejeros que apoyan a niños de familias inmigrantes. “Es un ataque directo a los más vulnerables”, afirmó María Teresa Kumar, presidenta de Voto Latino, en un comunicado que resonó en Telemundo News.
Las medidas forman parte de una estrategia más amplia impulsada por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, que busca desmantelar el ED por completo, una promesa de campaña de Trump respaldada por el plan Project 2025 de la Heritage Foundation.
Aunque cerrar el departamento requiere aprobación del Congreso, la administración ha usado órdenes ejecutivas para congelar fondos y despedir personal, generando caos en universidades como Columbia, que perdió 400 millones en contratos federales tras protestas el año pasado. Para los estudiantes latinos, que representan el 28% de la matrícula escolar pública según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas (NCES), esto podría traducirse en menos acceso a programas de apoyo y becas Pell.
Efectos en las Aulas
En las escuelas, los recortes de Trump a la educación amenazan con agravar las disparidades. Title I, que destina fondos a distritos con alta pobreza, podría convertirse en subsidios sin supervisión federal si se implementan las propuestas de Project 2025, dejando a estados como Texas —donde los latinos son el 52% de los estudiantes— con menos recursos para contratar maestros especializados.
En X, padres y educadores latinos expresaron su preocupación: “Mis hijos dependen de esas ayudas para no quedarse atrás”, escribió una madre de Houston. Mientras tanto, la Asociación Nacional de Educación (NEA) estima que se podrían perder 180,000 empleos docentes, afectando a 2.8 millones de estudiantes en comunidades marginadas.
El panorama es especialmente sombrío para los estudiantes con discapacidades, muchos de ellos latinos, que dependen de la Ley de Educación para Individuos con Discapacidades (IDEA). Con el ED debilitado, la Oficina de Derechos Civiles, que supervisa casos de discriminación, perdió 240 empleados, según NPR. Esto podría retrasar investigaciones sobre quejas de familias hispanas que denuncian falta de servicios en escuelas bilingües. “Estamos viendo un retroceso de décadas”, dijo Becky Pringle, presidenta de la NEA, en una entrevista con PBS, destacando cómo los recortes de Trump a la educación podrían socavar avances en equidad.
Recortes en la Educación: Reacciones y Resistencia
La comunidad latina no se ha quedado callada. Organizaciones como Voto Latino y la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) convocaron a protestas frente al DOE en Washington, exigiendo que el Congreso intervenga. En redes sociales, el hashtag #TrumpEducationCuts se llenó de testimonios de estudiantes y maestros latinos, desde Los Ángeles hasta Miami, pidiendo proteger los fondos federales. “Sin Title I, mi escuela no podría pagar los libros que necesitamos”, tuiteó un docente de Nuevo México. Mientras tanto, el senador Bernie Sanders advirtió en una conferencia de prensa que trasladar estos costos a los estados elevaría los impuestos locales, golpeando aún más a las familias trabajadoras.
Universidades también sienten la presión. En Penn State, donde el 8% de los estudiantes son latinos, se suspendieron admisiones de posgrado tras la incertidumbre de fondos del NIH, según The New York Times. Esto afecta a jóvenes como Juan Morales, un estudiante de doctorado en California que teme no completar su investigación sobre salud pública en comunidades hispanas. “Es un golpe a nuestro futuro”, dijo a CalMatters. Los recortes de Trump a la educación, combinados con la retórica anti-DEI de la administración, también han generado críticas de académicos que ven un intento de silenciar programas que benefician a minorías.
Recortes de Trump a la Educación: ¿Qué Sigue?
A medida que el ED se tambalea, el panorama para los estudiantes latinos en EE.UU. sigue incierto. La administración Trump insiste en que los recortes eliminan “desperdicio” y devuelven el control a los estados, pero expertos como Jon Valant del Brookings Institution advierten que sin datos del NCES, la asignación de fondos será un caos.
Aerolíneas de bajo costo como Southwest, que transportan a muchos estudiantes latinos entre estados, reportaron un aumento en cancelaciones de vuelos a campus afectados por cierres. Mientras tanto, la lucha legal se intensifica: California y siete estados demandaron a la administración por cancelar fondos de formación docente, logrando una orden judicial temporal el 10 de marzo, según Education Week. Para los latinos, el mensaje es claro: el impacto de estos recortes podría resonar por generaciones.