El gobierno del presidente Donald Trump puso en marcha este lunes 31 de marzo de 2025 una revisión exhaustiva de $9,000 millones en fondos federales otorgados a la Universidad de Harvard, bajo acusaciones de que la institución no ha abordado adecuadamente el antisemitismo en su campus.
La iniciativa, liderada por el Grupo de Trabajo Conjunto para Combatir el Antisemitismo, involucra a los departamentos de Educación, Salud y Servicios Humanos y la Administración de Servicios Generales, quienes examinarán $255.6 millones en contratos y $8.7 mil millones en compromisos de subsidios plurianuales. La medida llega tras acciones similares contra Columbia University y refleja la postura firme de Trump contra lo que percibe como fallas en las universidades élite.
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El anuncio se hizo público mediante un comunicado conjunto de las agencias federales, destacando que Trump revisa estos fondos para garantizar que Harvard cumpla con las regulaciones federales, incluyendo sus responsabilidades bajo el Título VI de la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe la discriminación en instituciones que reciben financiamiento público.
La secretaria de Educación, Linda McMahon, afirmó: «Harvard ha sido un símbolo del sueño americano por generaciones, pero su fracaso en proteger a los estudiantes del antisemitismo, promoviendo ideologías divisivas sobre la libre indagación, ha puesto en riesgo su reputación». El foco está en las políticas de la universidad tras protestas pro-palestinas en 2024 que, según el gobierno, derivaron en incidentes antisemitas.
Harvard respondió rápidamente. El presidente de la universidad, Alan Garber, envió un correo a la comunidad académica el lunes por la noche, asegurando que la institución ha trabajado durante los últimos 15 meses para combatir el antisemitismo mediante capacitaciones, reglas más estrictas y programas de diálogo.
«Si se detiene este financiamiento, se paralizará investigación que salva vidas», advirtió Garber, subrayando la importancia de los fondos federales para proyectos científicos clave. Sin embargo, también reconoció que el problema persiste en el campus, incluso afectándolo personalmente durante su gestión, y se comprometió a colaborar con el grupo de trabajo mientras Trump revisa el destino de estos recursos.
Trump y el alcance de la investigación
La revisión abarca más que solo contratos inmediatos. El gobierno de Trump ordenó a Harvard entregar una lista completa de todos los contratos federales, directos o a través de afiliados, que no estuvieran inicialmente incluidos en el análisis. Esto incluye revisar si se deben emitir órdenes de suspensión de trabajo en proyectos específicos. La Administración de Servicios Generales facilitará el proceso, evaluando cada dólar asignado a la universidad. La medida sigue el precedente establecido con Columbia, donde se retiraron $400 millones este mes tras una investigación similar, aunque Columbia logró negociar su regreso tras aceptar condiciones como cambios en políticas disciplinarias.
El grupo de trabajo, creado bajo una orden ejecutiva de Trump en enero de 2025 para combatir el antisemitismo, ya ha visitado otras universidades como Johns Hopkins y UCLA, y tiene programada una visita a Harvard, aún sin fecha confirmada. El gobierno también envió cartas a 60 universidades este mes, advirtiendo sobre posibles acciones bajo el Título VI si no protegen a estudiantes judíos, señalando un patrón de «erupciones antisemitas» que, según el Departamento de Educación, han perturbado la vida académica desde 2024.
Reacciones y contexto
La decisión ha generado revuelo en el ámbito académico. Más de 800 profesores de Harvard firmaron una carta la semana pasada instando a la universidad a resistir lo que llaman «ataques» del gobierno Trump contra la educación superior. Por su parte, el comisionado de la Federal Acquisition Service, Josh Gruenbaum, defendió la revisión: «El odio en cualquier forma va contra los principios fundacionales de América». Añadió que, aunque Harvard ha tomado medidas recientes contra el antisemitismo, aún debe hacer más para justificar el uso de fondos federales.
El trasfondo de esta acción se remonta a las protestas de 2024 en campuses tras el conflicto entre Israel y Gaza, que dejaron a universidades como Harvard bajo escrutinio por su manejo de la seguridad estudiantil. La renuncia de la expresidenta Claudine Gay en 2024, tras un testimonio en el Congreso donde evitó responder directamente sobre sanciones a discursos antisemitas, intensificó las críticas republicanas. Ahora, con Trump revisa estos fondos, Harvard enfrenta una presión sin precedentes que podría alterar su operación y su prestigio global.