El sarampión está resurgiendo en varias partes del mundo, y Texas no es la excepción. Con más de 481 casos confirmados en el estado hasta el 4 de abril de 2025, según el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas (DSHS), las familias enfrentan el desafío de saber cómo reaccionar si un ser querido contrae esta enfermedad altamente contagiosa. El virus, que se propaga por el aire y puede permanecer activo en superficies hasta dos horas, ha generado preocupación entre autoridades sanitarias, especialmente en comunidades con bajas tasas de vacunación. Si un familiar muestra síntomas como fiebre alta, tos, ojos llorosos o el característico sarpullido rojo, actuar rápido es clave para limitar riesgos y proteger a los demás.
Lo primero que recomiendan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) es aislar a la persona afectada. Esto significa mantenerla en una habitación separada, con buena ventilación, y evitar el contacto con quienes no estén vacunados o sean vulnerables, como bebés o personas inmuno-comprometidas. El sarampión es tan contagioso que una persona infectada puede transmitir el virus hasta cuatro días antes de que aparezca el sarpullido y cuatro días después. Usar mascarillas y guantes al interactuar con el enfermo puede reducir las probabilidades de contagio, aunque la medida más efectiva sigue siendo la vacunación previa.
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Sarampión en casa: consejos para familias
Si sospechas que un familiar tiene sarampión, contactar a un médico de inmediato es esencial, pero no lleves al enfermo a una sala de espera sin avisar. El DSHS aconseja llamar antes al centro de salud para que preparen un espacio aislado y eviten exponer a otros pacientes. Mientras esperas atención médica, mantener al enfermo hidratado y monitorear su fiebre son prioridades. El CDC también señala que administrar vitamina A bajo supervisión médica puede ayudar a reducir la gravedad en niños, ya que estudios han demostrado que este nutriente disminuye las complicaciones en casos de sarampión.
En Texas, donde el brote ha golpeado con fuerza regiones como el condado de Gaines, las autoridades han reportado 56 hospitalizaciones y una muerte infantil relacionada con la enfermedad. Esto subraya la importancia de actuar con rapidez. Si el enfermo no está vacunado, el DSHS recomienda a los contactos cercanos vacunarse dentro de las primeras 72 horas tras la exposición, ya que esto podría mitigar los síntomas o prevenir la infección. Sin embargo, la vacuna no es una cura una vez que el virus se ha desarrollado, por lo que el aislamiento y el cuidado médico son las únicas opciones inmediatas.
¿Cómo proteger a los demás?
El impacto del sarampión va más allá del hogar. En áreas afectadas, como el Panhandle de Texas, las escuelas y guarderías han sido puntos críticos de transmisión. Si un familiar está enfermo, notificar a las instituciones donde haya estado presente es una responsabilidad compartida. El CDC enfatiza que el virus puede propagarse rápidamente en lugares cerrados, por lo que ventilar espacios comunes y desinfectar superficies con productos a base de alcohol es una medida práctica para reducir riesgos. En Nuevo México, donde se han confirmado 54 casos vinculados al brote texano, las autoridades han implementado clínicas gratuitas de vacunación para frenar la cadena de contagio.
Las complicaciones del sarampión, como neumonía o encefalitis, son más comunes en niños menores de cinco años y adultos mayores de 20, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso, si hay personas en estos grupos etarios en casa, la vigilancia debe ser aún mayor. El DSHS actualiza su conteo de casos dos veces por semana y ofrece mapas en línea para localizar proveedores de vacunas, una herramienta útil para quienes buscan protegerse tras un caso cercano. Mientras el brote sigue activo, las familias texanas y de estados vecinos deben mantenerse inform alerta ante cualquier signo de esta enfermedad que, aunque prevenible, sigue causando estragos en 2025.