El senador demócrata Cory Booker captó la atención nacional este lunes 31 de marzo de 2025, al iniciar un discurso maratónico en el Senado de Estados Unidos que superó las 12 horas y seguía en curso para el martes 1 de abril al mediodía.
Desde las 7:00 p.m. EDT del lunes, el legislador de Nueva Jersey tomó el podio con un objetivo claro: denunciar lo que calificó como una «crisis nacional» bajo la administración del presidente Donald Trump. Con una voz firme y sin mostrar signos de agotamiento hasta bien entrada la mañana, Booker habló sobre recortes federales, políticas migratorias y lo que describió como ataques a las instituciones democráticas, manteniendo el foco en cómo estas medidas afectan a los estadounidenses.
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El discurso, que no es técnicamente un filibuster ya que no busca bloquear una legislación específica, comenzó con una declaración contundente. «Me levanto esta noche porque creo sinceramente que nuestro país está en crisis», dijo Cory Booker, según registros oficiales del Senado. A lo largo de la noche, el senador abordó temas como la propuesta de eliminar el Departamento de Educación, los recortes al Medicaid y las deportaciones masivas impulsadas por Trump. Para las 7:00 a.m. EDT del martes, tras 12 horas de intervención, afirmó: «Estoy lleno de energía y seguiré mientras pueda», mostrando su determinación física y política.
Booker, de 55 años, no estuvo solo en el recinto. Senadores demócratas como Chris Murphy de Connecticut lo acompañaron, ofreciendo preguntas que le permitieron breves descansos sin ceder el control del podio, una táctica permitida por las reglas del Senado. La Oficina del Senado confirmó que un senador puede hablar indefinidamente siempre que permanezca de pie y activo, un desafío que Booker asumió eliminando incluso su silla para evitar la tentación de sentarse. A las 18 horas, su intervención se acercaba a récords históricos como el de Strom Thurmond, quien habló por 24 horas y 18 minutos en 1957.
Cory Booker: Críticas a Trump y Musk
Un foco clave del discurso de Cory Booker fue la agenda de recortes impulsada por Trump y respaldada por figuras como Elon Musk, quien colabora en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Booker criticó los planes de reducir el personal federal en un 20%, argumentando que esto debilitaría servicios esenciales como la seguridad social y la salud pública. «En solo 71 días, este presidente ha infligido daño a la estabilidad financiera de los estadounidenses», afirmó, refiriéndose al tiempo transcurrido desde la toma de posesión de Trump en enero. También leyó cartas de votantes, incluyendo una de un paciente con Parkinson preocupado por perder beneficios.
El senador conectó estas políticas con un impacto humano directo. Habló de maestros en Nueva Jersey que temen por la educación pública y de familias inmigrantes afectadas por las nuevas restricciones. «No se trata de derecha o izquierda, sino de lo correcto o incorrecto», dijo Booker pasadas las 13 horas, un mensaje que resonó en las redes sociales, donde su transmisión en vivo alcanzó más de 52,000 espectadores en YouTube para el mediodía del martes, según datos preliminares.
Una maratón con historia
El discurso de Cory Booker no es el primero de su tipo. En 2016, apoyó a Murphy en un filibuster de 15 horas por control de armas, y ahora Murphy le devolvió el favor, quedándose toda la noche en el Senado. Aunque no alcanzó aún el récord de Thurmond, superó los 15 horas y 19 minutos de Alfonse D’Amato en 1992 y se acerca a los 21 horas de Ted Cruz en 2013 contra el Affordable Care Act. Booker evitó leer libros o recurrir a tácticas de relleno, manteniendo un tono serio y enfocado en la «urgencia del momento».
A medida que avanzaba el martes, el senador recibió apoyo de líderes como el líder de la minoría Chuck Schumer, quien lo elogió: «Todo Estados Unidos necesita saber los problemas que esta administración está causando». Con solo agua para sostenerse, Booker mostró resistencia física notable, un eco de su pasado como jugador de fútbol americano en Stanford. Su equipo informó que se sentía «bien» tras las primeras 15 horas, y no había señales de que fuera a detenerse pronto.
Por ahora, el discurso sigue resonando en Washington y más allá, mientras los demócratas buscan formas de visibilizar su oposición a Trump. El próximo movimiento en el Senado dependerá de cuánto más pueda resistir Booker, pero su mensaje ya ha dejado una marca en esta sesión legislativa.