El reporte, publicado esta semana, destaca que de los $4,500 millones invertidos en startups latinas en 2024, solo una fracción llegó a fundadores de origen hispano, perpetuando una brecha que lleva años sin cerrarse. Mientras las empresas latinas generan empleo y crecimiento económico, el acceso a fondos sigue siendo un obstáculo crítico, según expertos y datos recopilados por Bloomberg Línea.
El panorama no es nuevo. En 2022, LatinxVC ya había señalado que los inversores latinos representaban solo el 2% de la industria del capital de riesgo, y los emprendedores de esta comunidad enfrentaban tasas de financiación significativamente menores que sus contrapartes no latinas. Este año, aunque el volumen total de inversión en startups latinas creció un 8% respecto a 2023, la participación de los emprendedores latinos sigue estancada. “Es una paradoja: somos el grupo que más crece en emprendimiento, pero el que menos capital recibe”, comentó Lolita Taub, fundadora de Ganas Ventures, un fondo que apoya a startups latinas, en una entrevista con Forbes Centroamérica.
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Emprendedores latinos: talento sin recursos
La falta de financiamiento no refleja una carencia de potencial. Las empresas fundadas por emprendedores latinos han mostrado un crecimiento de ingresos superior al promedio nacional, según un estudio de Camino Financial. En sectores como tecnología financiera, salud y sostenibilidad, startups lideradas por latinos están marcando tendencia.
Un ejemplo es Snowball Wealth, una fintech fundada por latinas que recaudó $1.6 millones en 2022 y sigue expandiéndose, enfocándose en educación financiera para comunidades subatendidas. Sin embargo, casos como este son excepciones en un ecosistema donde el 76% de los inversores de capital de riesgo son blancos, dejando poco espacio para la diversidad.
Organizaciones como Vamos Ventures y L’Attitude Ventures han surgido para contrarrestar esta tendencia. Vamos, por ejemplo, invierte entre $500,000 y $2 millones en rondas pre-semilla y Serie A, priorizando a fundadores latinos. En tanto, L’Attitude, respaldado por gigantes como JP Morgan y Bank of America, lanzó un fondo de $100 millones en 2022 para apoyar negocios hispanos. A pesar de estos esfuerzos, Taub señaló en X que los emprendedores latinos deben postularse “el doble de veces” para obtener financiación, enfrentando una probabilidad 30-50% menor de ser respaldados por inversores ángeles, según datos históricos de LatinxVC.
Emprendedores latinos buscan soluciones
El impacto económico de los emprendedores latinos es innegable. Un análisis de L’Attitude estima que si las empresas latinas alcanzaran los mismos ingresos promedio que las no latinas, se añadirían $1.38 billones a la economía estadounidense.
Este potencial ha llevado a empresas como PepsiCo y Google a lanzar iniciativas de apoyo, como mentorías y programas de capacitación, aunque el acceso directo a capital sigue siendo el mayor desafío. En 2025, eventos como el Volcano Innovation Summit en Guatemala y programas del BID Lab, que abrió una convocatoria para fondos de capital emprendedor en noviembre pasado, buscan cambiar esta narrativa con inversiones enfocadas en ecosistemas emergentes de América Latina.
Por ahora, el camino es cuesta arriba. En ciudades como Los Ángeles y Miami, donde la población latina es significativa, las startups lideradas por hispanos siguen luchando por visibilidad. “No es solo dinero, es confianza en nuestro talento”, dijo Juan Fermín Rodríguez, un emprendedor guatemalteco que llevó electricidad a zonas rurales y ahora busca fondos para escalar su proyecto, según Emprendedores.es. Mientras el capital de riesgo se estabiliza tras el “invierno de startups” post-pandemia, los emprendedores latinos esperan que 2025 marque un punto de inflexión, con más fondos dispuestos a apostar por su visión y empuje.