El conflicto en Ucrania, que ya ha durado más de un año y medio, sigue siendo una de las crisis más complejas y devastadoras del siglo XXI. Con miles de muertos, millones de desplazados y la economía global afectada por el conflicto, las conversaciones para un alto el fuego han sido una prioridad para muchos países. En las últimas semanas, se ha dado un avance significativo en las negociaciones, ya que Estados Unidos y Rusia retomaron los diálogos en Arabia Saudí, con el objetivo de acordar un alto al fuego parcial. Sin embargo, los desacuerdos entre las partes, y en particular con Ucrania, siguen siendo notables.
Las conversaciones en Riad: Un intento por lograr un alto al fuego parcial
El lunes, diplomáticos de Estados Unidos y Rusia se reunieron en Riad, Arabia Saudí, en un intento de avanzar hacia una pausa en las hostilidades en Ucrania. Estas conversaciones se dieron después de una ronda de negociaciones entre delegados estadounidenses y ucranianos, lo que marca un intento de acercar posturas entre las partes involucradas. Según las agencias rusas Tass y RIA-Novosti, los negociadores están enfocados en alcanzar un acuerdo para detener los ataques a largo alcance, principalmente aquellos que afectan las instalaciones energéticas y la infraestructura civil de Ucrania. Además, las discusiones incluyen un posible cese de los ataques en el mar Negro, con el objetivo de garantizar la seguridad del tráfico mercante, que ha sido fuertemente afectado por el conflicto.
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Sin embargo, a pesar de la reanudación de las conversaciones, las diferencias entre las partes siguen siendo profundas. Ucrania, por su parte, ha dejado claro que cualquier acuerdo de paz debe implicar la retirada completa de las fuerzas rusas de su territorio, algo que Rusia aún no está dispuesto a aceptar.
Exterior de un hospital alcanzado en un ataque con drones ucranianos en Engels, en la rusa región de Saratov. EFE/EPA/Gobernador de Saratov
Los desacuerdos sobre la infraestructura y la energía
Uno de los puntos más controvertidos en las conversaciones es el acuerdo alcanzado entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, sobre un alto al fuego parcial que se centra principalmente en las infraestructuras energéticas. Mientras que la Casa Blanca ha afirmado que el acuerdo cubriría tanto la energía como la infraestructura civil en general, Rusia, a través de su portavoz Dmitry Peskov, ha especificado que el alto al fuego solo se referiría a la “infraestructura energética”.
Este desacuerdo sobre el alcance de la pausa en los ataques se ha convertido en un tema crucial. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, ha indicado que no solo las instalaciones energéticas deberían ser protegidas, sino también otras infraestructuras críticas como los ferrocarriles y los puertos. Sin embargo, el Kremlin ha acusado a Ucrania de socavar las negociaciones con ataques a estas instalaciones, algo que Ucrania niega, culpando a Rusia de continuar con los ataques a pesar de los acuerdos alcanzados.
Fotografía de archivo del presidente de Rusia, Vladímir Putin, quien conversó por teléfono con Donald Trump. EFE/Evgenia Novozhenina/Pool
La presión sobre Putin y la postura de Ucrania
Mientras las negociaciones avanzan, Ucrania ha reiterado su postura de que cualquier acuerdo de alto al fuego debe implicar una retirada total de las fuerzas rusas. Zelenskyy ha señalado en repetidas ocasiones que no aceptará un alto el fuego que no incluya la salida de las tropas rusas de los territorios ocupados. Además, el presidente ucraniano ha declarado que la clave para un alto al fuego duradero es que Putin detenga los ataques, acusando a Rusia de continuar con la agresión a pesar de los esfuerzos diplomáticos.
En este contexto, las declaraciones de Trump y su enviado especial, Steve Witkoff, destacan la necesidad de presionar a Putin para que ordene una suspensión completa de los ataques. Witkoff expresó en Fox News que esperaba que se lograra «algún progreso real» en las conversaciones, especialmente en lo que respecta a un alto al fuego en el mar Negro, lo que podría allanar el camino para un acuerdo más amplio.
Fotografía de archivo fechada que muestra al presidente estadounidense Donald J. Trump (d), mientras estrecha la mano del presidente ruso, Vladímir Putin. EFE/Michael Klimentyev/Sputnik/Kremlin
Las condiciones de Rusia para un alto al fuego total
Rusia, por su parte, ha establecido condiciones estrictas para un alto al fuego total, que incluyen la detención del suministro de armas a Ucrania y la suspensión de la movilización militar en el país. Estas demandas han sido rechazadas por Ucrania, que insiste en que tiene derecho a recibir apoyo internacional para defender su soberanía. De hecho, Zelenskyy ha declarado que Ucrania está dispuesta a negociar un alto al fuego de 30 días, pero solo si Rusia detiene sus ataques y se compromete a retirar sus tropas de los territorios ocupados.
Por otro lado, los continuos ataques rusos a Ucrania han generado tensiones adicionales en el proceso de paz. El sábado, Rusia lanzó una nueva andanada de drones en toda Ucrania, lo que resultó en la muerte de al menos siete personas, incluidos un padre y su hija de cinco años. Este ataque, que se produjo mientras las negociaciones avanzaban, ha sido condenado por Zelenskyy, quien subrayó que la responsabilidad recae en Rusia por continuar con los ataques.
Ciberataques y sabotajes: Obstáculos adicionales para la paz
Además de los ataques físicos, Ucrania también ha sido víctima de ciberataques. El operador ferroviario estatal ucraniano, Ukrzaliznytsia, sufrió un «ataque cibernético masivo y dirigido», lo que afectó temporalmente los servicios en línea de la empresa. Aunque la compañía aseguró que el movimiento de trenes no se vio afectado, este ataque refleja el alcance de los esfuerzos rusos por socavar la infraestructura crítica de Ucrania, lo que añade más complejidad a las negociaciones de paz.