Los jubilados de Argentina volvieron a movilizarse este miércoles frente al Congreso en un reclamo por mejores pensiones. En esta ocasión, los manifestantes se enfrentaron a un fuerte operativo policial, que les impidió realizar cortes de tránsito mientras continuaban exigiendo mejoras en sus condiciones económicas. El reclamo de los jubilados en Argentina, que se ha intensificado en los últimos tiempos, refleja la creciente preocupación de un sector vulnerable de la población ante los bajos ingresos que reciben.
El creciente malestar de los jubilados argentinos
Decenas de jubilados, rodeados por fuerzas de seguridad, fueron obligados a mantener su protesta en la acera, limitando su capacidad de expresión. A medida que avanzaba la movilización, se sumaron sindicatos, militantes de izquierda y otros grupos sociales en apoyo a los jubilados, quienes llevan años luchando por condiciones más justas.
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El reclamo de los jubilados en Argentina no solo se centra en el aumento de las pensiones, sino también en la reinstauración de la cobertura gratuita de medicamentos y la moratoria previsional, que permitía a los trabajadores con insuficientes aportes acceder a una jubilación mínima. Este reclamo ha ganado más apoyo con el tiempo, ya que muchos trabajadores consideran que, al no contar con los recursos suficientes para los aportes previsionales, también deberían poder jubilarse bajo condiciones más flexibles.
Personas en la marcha de jubilados frente al Congreso este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ STR
Represión y confrontación con las fuerzas de seguridad
Durante la marcha, las fuerzas de seguridad, en su mayoría de Infantería, intentaron dispersar a los manifestantes utilizando gas pimienta y empujones. Esta represión generó una mayor tensión en las calles de Buenos Aires, especialmente cuando los manifestantes denunciaron el uso excesivo de la fuerza para silenciar sus peticiones. En las últimas semanas, las movilizaciones de los jubilados han contado con el apoyo de gran parte de la sociedad argentina, que se ha unido a las protestas en busca de mejores condiciones para los adultos mayores.
Liliana Kunis, de la organización Jubilados Insurgentes, mencionó en declaraciones a EFE que los sindicatos también se están sumando a la causa. «El movimiento de jubilados se ha transformado en un canal por donde pueden expresarse todos los reclamos de los trabajadores», expresó Kunis, destacando la importancia de la unidad entre jubilados y trabajadores activos.
Un hombre grita arengas junto a policías durante una marcha de jubilados frente al Congreso este miércoles, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ STR
El decreto del Gobierno y el aumento de las jubilaciones
El gobierno de Javier Milei, antes de las protestas, decretó un aumento del 2,4 % en las jubilaciones, que entrará en vigencia en abril. La pensión mínima alcanzará los 285.820 pesos (aproximadamente 260 dólares), una cifra que se encuentra muy por debajo de la canasta básica de los adultos mayores, que ronda los 1.200.523 pesos (unos 1.100 dólares). Esto ha generado un descontento generalizado entre los jubilados, quienes sienten que el Gobierno no está respondiendo adecuadamente a sus necesidades básicas.
Además, el bono de refuerzo para la seguridad social se mantendrá en 70.000 pesos (aproximadamente 64 dólares), una cifra que no ha sido actualizada desde enero de 2024, lo que agrava aún más la situación de los pensionados en el país.
El fin de la moratoria previsional y sus consecuencias
Uno de los principales reclamos de los jubilados es el fin de la moratoria previsional, una medida que permitió a muchas personas con pocos aportes acceder a la jubilación. A partir de este año, los jubilados que no alcanzan los 30 años de aportes deberán acogerse a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), una pensión que representa solo el 80% de la jubilación mínima.
El fin de la moratoria afecta especialmente a las mujeres, que constituyen el 70% de los beneficiarios de este sistema. Lucía Cavallero, vocera del colectivo feminista Ni Una Menos, explicó que la moratoria fue una respuesta a la informalidad laboral del país, que dificultaba que muchas personas, en especial mujeres, pudieran acceder a una pensión digna tras una vida de trabajo. «El FMI lleva años pidiendo que se elimine la moratoria, y ahora, con el fin del sistema, muchas personas quedarán fuera de cualquier beneficio», comentó Cavallero.
Personas sostienen carteles en una manifestación de jubilados, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
El impacto del sistema previsional argentino
A pesar de los esfuerzos de los jubilados y sus organizaciones, el sistema previsional argentino enfrenta un desafío de sostenibilidad. Según el investigador Rafael Rofman, del Centro de Políticas Públicas para la Equidad y el Cambio (CIPPEC), las moratorias fueron una solución temporal ante un mercado laboral con aportes insuficientes, pero también afectaron la sostenibilidad y equidad del sistema. «Ahora, el sistema será aún más injusto, tratando de manera desigual a personas con historias similares», explicó Rofman.
En la actualidad, más del 60% de los jubilados en Argentina recibe una pensión mínima. Sin embargo, esta pensión es insuficiente para cubrir las necesidades básicas de los adultos mayores, especialmente aquellos que viven en alquiler o en situaciones de vulnerabilidad social. La falta de recursos y el creciente costo de vida han obligado a muchos jubilados a continuar trabajando o a depender de familiares para sobrevivir.