El alto el fuego entre Israel y Hamás, que había durado apenas dos meses, se rompió en la madrugada de este martes con un bombardeo israelí sobre Gaza. El Gobierno de Israel ha ofrecido diversas razones para esta acción.
Durante la noche, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que los ataques se debieron a «la negativa de Hamás a liberar a los rehenes y a las amenazas de dañar a los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y a las comunidades israelíes». Estos objetivos han sido constantes desde que Israel inició sus operaciones en Gaza el 7 de octubre de 2023. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha enfatizado que la presión militar es la forma más eficaz de lograr la liberación de los rehenes y debilitar a Hamás.
Te Recomendamos
Israel rompe tregua en Gaza: factores internos y externos
La política interna israelí ha jugado un papel crucial en esta decisión. La ultraderecha israelí nunca estuvo conforme con el alto el fuego, considerándolo una capitulación ante Hamás. Algunos miembros de esta facción abogan por la evacuación total de los palestinos de Gaza y la reinstauración de asentamientos israelíes evacuados en 2005.
Netanyahu, dependiente de esta facción para mantener su coalición de gobierno, enfrentó presiones significativas. El ministro de ultraderecha, Itamar Ben-Gvir, abandonó el Gobierno en protesta por el alto el fuego, y otro ministro, Bezalel Smotrich, amenazó con hacer lo mismo si Israel no retomaba las acciones militares. La reincorporación del partido de Ben-Gvir al Gobierno tras la reanudación de las hostilidades representa una victoria política para Netanyahu y la estabilidad de su coalición.
Además, la reanudación del conflicto en Gaza ha desviado la atención de la controversia en torno al intento de Netanyahu de destituir al jefe de la agencia de seguridad interna de Israel, Shin Bet, una decisión que había generado protestas masivas. Tanto Smotrich como Ben-Gvir consideran que Israel ha sido demasiado cauteloso en la conducción de la guerra. Smotrich declaró que se trata de una operación planificada en fases, construida en las últimas semanas desde que el nuevo jefe del Estado Mayor de las FDI asumió el cargo, y que será completamente diferente a lo realizado hasta ahora.
Negociaciones fallidas y ruptura de la tregua
Israel y Hamás habían iniciado un alto el fuego el 19 de enero, con una primera fase que debía durar 42 días. Hamás había expresado su intención de cumplir con ese acuerdo. Según los términos de la segunda fase, Israel debía retirarse completamente de Gaza y comprometerse a poner fin a la guerra de forma permanente, a cambio de la liberación de todos los rehenes vivos por parte de Hamás.
Sin embargo, Israel buscaba nuevas condiciones, incluyendo la liberación continua de rehenes a cambio de prisioneros palestinos, sin comprometerse a finalizar la guerra ni a retirar sus fuerzas militares. Las discusiones sobre esta segunda fase debían comenzar el 3 de febrero, pero el Gobierno israelí no cumplió con ese plazo.
En un giro inusual, Estados Unidos inició conversaciones directas con Hamás, a la que considera una organización terrorista, e Israel envió equipos negociadores a Qatar y Egipto recientemente, en un esfuerzo por avanzar en las negociaciones.
Israel afirmó que el enviado de EE.UU. para Medio Oriente, Steve Witkoff, propuso una extensión del alto el fuego por un mes, hasta el Ramadán y luego la Pascua judía a finales de abril, pero sin los compromisos adquiridos en enero. Hamás rechazó inmediatamente ese plan, acusando a Netanyahu y a su Gobierno de llevar a cabo «un golpe descarado contra el acuerdo de alto el fuego» previamente acordado.
Gaza bajo fuego: consecuencias humanitarias
Las consecuencias humanitarias de la ruptura de la tregua han sido devastadoras. El día de hoy ha sido el más mortífero en Gaza desde el 7 de noviembre de 2023, con más de 400 palestinos muertos, la mayoría mujeres y niños, según informes del Ministerio de Salud del enclave palestino.
Hace más de dos semanas, Israel impidió la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, en respuesta a la negativa de Hamás a aceptar las nuevas condiciones israelíes para la tregua, lo que ha exacerbado el sufrimiento de la población. Multitudes de palestinos han sido desplazados nuevamente, llevando consigo lo poco que poseen y abandonando las zonas consideradas inseguras.
Ahmad Al Shaafi, refugiado en Deir al-Balah, relató que los bombardeos comenzaron hacia las 2 de la madrugada, describiendo la noche como aterradora y mencionando que aún hay personas bajo los escombros que no han podido ser rescatadas. Las fuerzas militares israelíes han matado a casi 49.000 palestinos en Gaza desde el ataque de Hamás del 7 de octubre, la mayoría civiles, según el Ministerio de Salud del enclave palestino. Philippe Lazzarini, máximo responsable de la ONU para Asuntos Palestinos, declaró que reanudar la guerra solo traerá más desesperación y sufrimiento.
La ruptura de la tregua también ha afectado a las familias de los rehenes que aún permanecen en Gaza. El Foro de Rehenes y Familiares Desaparecidos expresó su indignación, acusando al Gobierno israelí de abandonar a los rehenes y manifestando su temor por el destino de sus seres queridos.