La reciente polémica en EE.UU. en relación deportación de la doctora Rasha Alawieh, médica y profesora asistente en la Universidad de Brown, ha generado una ola de reacciones y debates en Estados Unidos. Alawieh, de 34 años, originaria del Líbano, llegó al país en 2018 tras obtener su título de medicina en la Universidad Americana de Beirut.
Durante su estancia en Estados Unidos, completó programas de estudio en instituciones como la Universidad Estatal de Ohio, la Universidad de Washington en Seattle y la Universidad de Yale. En junio de 2024, comenzó a trabajar como especialista en nefrología en Brown Medicine, organización médica sin fines de lucro afiliada a la facultad de medicina de la universidad.
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Doctora deportada: El incidente en el aeropuerto de Boston
Los problemas de Alawieh comenzaron en febrero de 2025, cuando viajó al Líbano para visitar a su familia. A su regreso a Estados Unidos, fue detenida en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston. Durante una inspección rutinaria, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) revisaron su teléfono celular y encontraron fotos y videos relacionados con líderes de Hezbollah, incluyendo al fallecido Hassan Nasrallah, y al líder supremo de Irán. Estas imágenes, que habían sido eliminadas previamente, fueron recuperadas por los agentes. Al ser interrogada, Alawieh admitió haber asistido al funeral de Nasrallah durante su estancia en el Líbano, describiéndolo como un líder religioso de gran prestigio cuyas enseñanzas sigue desde una perspectiva espiritual, no política.
Respuesta de las autoridades y deportación
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justificó la deportación de Alawieh argumentando que su apoyo a Nasrallah y la posesión de imágenes relacionadas con Hezbollah representaban motivos suficientes para denegar su entrada al país. Un portavoz del DHS declaró: «Una visa es un privilegio, no un derecho; glorificar y apoyar a terroristas que matan a estadounidenses es motivo suficiente para denegar la emisión de una visa. Esto es cuestión de seguridad».
Polémica en EE.UU.: Reacciones de la comunidad médica y académica
La deportación de la doctora Alawieh ha generado críticas por parte de defensores de los inmigrantes y de sus colegas en Brown Medicine. El Dr. Douglas Shemin, quien contrató a Alawieh, expresó que su ausencia será una pérdida significativa para los pacientes con enfermedades renales en Rhode Island que requieren trasplantes. La Dra. Susie Hu, directora interina de la División de Enfermedades Renales e Hipertensión de Brown Medicine, señaló que Alawieh trataba a docenas de pacientes al día y que su ausencia se notará profundamente. Además, decenas de simpatizantes protestaron en Providence en apoyo a Alawieh, portando carteles que decían: «La doctora Rasha tiene derechos» y «Devuélvanos a la Dra. Alawieh: la necesitamos aquí».
Implicaciones legales y políticas
Este caso ha suscitado un debate sobre las políticas de inmigración y la discreción de las autoridades en la admisión de extranjeros. El DHS enfatizó que los titulares de visas no tienen garantizada la entrada a Estados Unidos y que los agentes fronterizos tienen la última palabra tras los controles de seguridad. El portavoz de la agencia, Hilton Beckham, afirmó: «Los extranjeros que promueven ideologías radicales o llevan propaganda terrorista son inadmisibles en EE.UU., así de simple».
Por otro lado, la Casa Blanca compartió en redes sociales una foto del presidente Donald Trump saludando desde un McDonald’s, acompañada de la declaración: «Adiós, Rasha», lo que fue interpretado como una burla hacia Alawieh.
Situación actual y próximos pasos
Tras su deportación, la abogada de Alawieh, Stephanie Marzouk, declaró que continuarán luchando para que regrese a Estados Unidos y pueda atender a sus pacientes, asegurándose de que el gobierno respete el estado de derecho. El juez federal Leo Sorokin ha dado al gobierno una semana para proporcionar más información sobre el caso y está considerando una solicitud para sellar permanentemente las pruebas presentadas para justificar la deportación. Mientras tanto, Alawieh permanece en el Líbano, y su futuro en Estados Unidos es incierto, dependiendo de las decisiones legales que se tomen en las próximas semanas.
Este caso pone de manifiesto las complejidades y desafíos en la intersección de las políticas de inmigración, la seguridad nacional y los derechos individuales, especialmente cuando se trata de profesionales extranjeros que contribuyen al sistema de salud estadounidense.