El próximo 7 de abril, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentará una importante iniciativa para promover una nueva era de música mexicana sin contenido violento. El gobierno mexicano ha decidido implementar una estrategia cultural para desvincular la música popular de las narrativas de violencia, principalmente aquellas representadas en los «narcocorridos». Estos, un subgénero del corrido, han sido reconocidos por hacer apología del crimen organizado y glorificar actividades ilícitas. Con el objetivo de redirigir el enfoque del género hacia un futuro más positivo para los jóvenes, la administración de Sheinbaum busca modificar el curso de la música mexicana y alejarla de los contenidos que incitan a la violencia.
El auge de los narcocorridos: Un fenómeno cultural
El narcocorrido ha sido un género musical controvertido en México, con una historia que comenzó en la década de 1990. Este tipo de corridos, una variante del tradicional corrido mexicano, se caracteriza por contar historias de vida de personajes vinculados al crimen organizado, incluyendo narcotraficantes, sicarios y otras figuras delictivas. Si bien los narcocorridos han sido populares en sectores rurales y urbanos, especialmente entre los jóvenes, su contenido explícito y violento ha sido objeto de crítica por su influencia en la percepción social de la violencia.
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1. Los Tigres del Norte
Uno de los grupos más representativos de la música de corridos es Los Tigres del Norte, que, aunque no se especializan exclusivamente en narcocorridos, han sido famosos por sus canciones que narran historias de narcotraficantes y situaciones vinculadas al crimen organizado. En particular, canciones como «La Reina del Sur» y «Jefe de Jefes» abordan temas de la vida de los narcotraficantes, aunque algunas de estas letras no idealizan la violencia de manera explícita. Los Tigres del Norte, como grandes exponentes del género de los corridos, han sido a veces asociados con el subgénero de los narcocorridos debido a estos temas recurrentes en sus canciones.
Integrantes del grupo mexicano los Tigres del Norte posan durante una entrevista con EFE, el 6 de junio de 2022, en un hotel de Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel
2. Gerardo Ortiz
Gerardo Ortiz es un cantante y compositor conocido por su contribución al género de los corridos tumbados, una mezcla de narcocorridos y trap que ha sido muy popular entre los jóvenes. Su música ha sido duramente criticada por glorificar la vida de los narcotraficantes, el crimen organizado y la violencia. Canciones como «Soy El Mismo» y «Dámaso» (sobre el narcotraficante Dámaso López) han sido ejemplos de su estilo de letras, a menudo relacionadas con figuras del crimen.
Ortiz también ha estado involucrado en controversias debido a la naturaleza de sus letras. En algunos de sus videos musicales, ha sido acusado de promover una apología del crimen, lo que lo ha puesto en el centro del debate sobre los narcocorridos y su impacto en la juventud.
3. Chalino Sánchez
Chalino Sánchez fue un cantante icónico de los corridos, y muchos de sus temas están relacionados con el narcotráfico y el crimen. A menudo considerado uno de los pioneros de los narcocorridos, sus canciones cuentan las historias de figuras del crimen y las tragedias relacionadas con este mundo. Su popularidad aumentó debido a canciones como «Nieves de Enero» y «El Cruel», las cuales fueron ampliamente aceptadas en el mundo de los narcocorridos.
Chalino Sánchez fue asesinado en 1992 en circunstancias misteriosas, lo que solo alimentó la mitología alrededor de su figura y su música. Debido a sus letras y su asociación con personajes vinculados al narcotráfico, Chalino sigue siendo un referente para los seguidores de los narcocorridos.
4. Junior H
Junior H es uno de los artistas más recientes en la escena de los narcocorridos y corridos tumbados. Influenciado por el trap y la música urbana, ha combinado esos géneros con los tradicionales corridos para contar historias de narcotraficantes y de la vida en el mundo del crimen organizado. Sus canciones, como «El Amor de Su Vida» y «Soy El Único», no solo cuentan historias de narcotraficantes, sino también de violencia, drogas y la vida que se desarrolla en estos ambientes. Aunque no todos sus temas son necesariamente narcocorridos, es un exponente importante de la nueva generación que ha continuado promoviendo este subgénero.
(Foto: @Juniorh_mx)
5. Banda MS
Aunque Banda MS no se asocia principalmente con narcocorridos, han interpretado varias canciones de corridos que tienen letras que abordan temas como el narcotráfico y la violencia. Su participación en canciones como «La Mejor de Todas» o «El Corrido de Juanito» ha generado controversia por la representación del crimen en sus letras. Es importante señalar que, aunque son más conocidos por su estilo de banda sinaloense, sus canciones también se han vinculado con las historias del crimen organizado.
6. El Komander
El Komander, cuyo nombre real es Alfredo Ríos, es otro de los artistas más populares dentro del subgénero de los narcocorridos. Con canciones como «El Sinaloense» y «Los Caminos de la Vida», El Komander ha sido una de las figuras más conocidas en la música que glorifica a los narcotraficantes y la violencia asociada al narcotráfico. Aunque sus letras suelen ser explícitas, también se ha destacado por su capacidad para conectar con los jóvenes, especialmente aquellos que están en áreas donde el crimen organizado tiene una fuerte presencia.
7. Angel del Villar (Del Records)
Ángel del Villar, dueño de la disquera Del Records, también ha sido mencionado en el contexto de los narcocorridos, dado que su sello discográfico ha trabajado con artistas que han sido acusados de promover este subgénero. Aunque Del Villar no es cantante ni compositor, su involucramiento con artistas como Gerardo Ortiz ha sido objeto de controversia. La relación entre su disquera y los narcocorridos ha sido parte de las críticas que enfrenta la industria musical mexicana en torno a la relación de la música con el crimen organizado.
La propuesta de Sheinbaum Pardo: Alejar a los jóvenes de la violencia
Con el objetivo de contrarrestar la influencia de los narcocorridos, la presidenta Claudia Sheinbaum ha presentado una propuesta que busca dar una nueva dirección al género musical. La estrategia, que se lanzará en abril de 2025, tiene como propósito principal cambiar la narrativa de los narcocorridos, modificando sus letras y orientándolas hacia temas más constructivos, alejados de la violencia, la misoginia, el consumo de drogas y la glorificación de armas de fuego.
Sheinbaum ha subrayado que la iniciativa no se trata de censurar la música, sino de ofrecer más alternativas de contenido musical positivo que sirvan como modelos para los jóvenes. «No se trata de censura, sino de ofrecer más espacios para la música que impulse valores y aleje a los jóvenes de entornos violentos», señaló durante su conferencia. La idea central es que, aunque los «corridos tumbados» y otros géneros de la música popular continúen existiendo, ya no estarán centrados en la violencia, sino en temas más saludables y representativos de la vida cotidiana, como el amor, la familia, la paz y la solidaridad.
Programas de apoyo: Promoción de la cultura y el deporte
El gobierno de México tiene un enfoque integral para enfrentar el fenómeno de los narcocorridos y otras expresiones culturales vinculadas a la violencia. La estrategia no solo se limitará al ámbito musical, sino que también incluirá programas de desarrollo social, deporte y cultura para los jóvenes.
Uno de los puntos clave de esta iniciativa es la promoción de clases de box masivas en todos los municipios del país. El box, considerado un deporte que enseña disciplina y control, es visto como una alternativa saludable para los jóvenes, alejándolos de la tentación de entrar en el mundo del crimen organizado. Además, se promoverán actividades culturales en colaboración con productoras musicales, medios de comunicación y plataformas digitales para apoyar el cambio de enfoque en la música mexicana.