La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha mostrado una postura clara y firme en contra de la imposición de nuevos aranceles anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia los países que compren petróleo de Venezuela. El miércoles, en conferencia de prensa, Sheinbaum destacó que la política exterior mexicana se basa en el respeto a los pueblos y no en la imposición de sanciones económicas. Esta decisión ha generado un nuevo capítulo en las relaciones entre México y Estados Unidos, especialmente en el contexto de la energía y la cooperación bilateral.
Sheinbaum y la política energética mexicana
El gobierno de Sheinbaum ha mantenido un enfoque en fortalecer la autosuficiencia energética de México, un principio que se ha reflejado en diversas políticas públicas y leyes, como la promulgación de las nuevas leyes para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex). Estas leyes están orientadas a garantizar la soberanía energética del país, promoviendo la producción y refinación de petróleo dentro de México para asegurar el abastecimiento de combustibles como gasolina y diésel.
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En su declaración sobre los aranceles impuestos por Trump, la presidenta mexicana recalcó que esta medida no afectará directamente a México, ya que el país no importa petróleo de Venezuela. En cambio, el enfoque de su gobierno está puesto en mantener la producción nacional de petróleo, con la meta de alcanzar 1.8 millones de barriles diarios, y refinar este crudo en las refinerías mexicanas. Esto busca minimizar la dependencia de fuentes extranjeras de energía y fortalecer el mercado energético interno.
Fotografía de archivo de la vista externa de un balancín extractor de petróleo, en Cabimas (Venezuela). EFE/Henry Chirinos
Rechazo de México a las sanciones económicas
El pronunciamiento de Sheinbaum también refleja la postura histórica de México en materia de política exterior. En su conferencia, la mandataria subrayó que el país no está de acuerdo con la imposición de sanciones económicas a otros países, como Venezuela, ya que estas medidas no afectan a los gobiernos de manera aislada, sino que tienen un impacto directo sobre la población.
“Nosotros no estamos de acuerdo con que se pongan sanciones económicas a los países. No se afecta a un gobierno, a una persona, se afecta a un pueblo entero”, expresó Sheinbaum, reafirmando el principio de solidaridad con los pueblos, que ha sido una constante en la política exterior mexicana. Esta postura se alinea con la tradición diplomática de México de promover la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
Vista externa de una escultura de un balancín petrolero en Caracas (Venezuela), en una fotografía de archivo. EFE/Miguel Gutiérrez
El impacto de los aranceles propuestos por Trump
Los aranceles del 25% propuestos por Trump, que entrarán en vigor el 2 de abril de 2025, son una medida destinada a sancionar a los países que compren petróleo y gas de Venezuela, ya sea de forma directa o a través de intermediarios. El presidente estadounidense ha argumentado que esta política tiene como fin presionar al gobierno de Nicolás Maduro, acusando al régimen venezolano de ser responsable de actividades ilícitas, como el envío de criminales a Estados Unidos.
Trump ha delegado la implementación de estos aranceles en el secretario de Estado, Marco Rubio, quien será responsable de determinar qué países se verán afectados por las sanciones. Inicialmente, Trump señaló en un mensaje en su red social Truth Social que “cualquier país que compre petróleo y/o gas a Venezuela deberá pagar un arancel del 25% a Estados Unidos sobre cualquier transacción comercial que realice con el país”. Sin embargo, la orden ejecutiva no menciona específicamente a los países que compren gas de Venezuela, lo que ha generado algo de confusión sobre los alcances de esta medida.
La respuesta de Venezuela a los aranceles
La reacción de Venezuela ante la postura de Sheinbaum no se hizo esperar. El canciller venezolano, Yván Gil, agradeció el rechazo de México a los aranceles impuestos por Estados Unidos, calificando esta medida como «ilegal» y «contraria al derecho internacional». Gil destacó que las sanciones unilaterales, como las impuestas por Washington, solo perjudican a los pueblos y no a los gobiernos, y advirtió que este tipo de medidas podrían revivir la fallida campaña de “máxima presión” de 2017, que no logró derribar al gobierno de Maduro.
Desde el lado venezolano, se subrayó que el rechazo de México es un acto de apoyo a la soberanía de Venezuela y un llamado a la solidaridad internacional frente a las políticas de presión impuestas por Estados Unidos. Gil también afirmó que Venezuela superará estos desafíos, reforzando la idea de que el país continuará enfrentando las sanciones externas sin ceder ante la presión internacional.