El 2 de abril de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una nueva medida económica que ha captado la atención internacional: la imposición de un arancel global del 10% sobre la mayoría de las importaciones a Estados Unidos.A pesar de la magnitud de esta decisión, uno de los detalles más relevantes es que México ha quedado exento de esta nueva política arancelaria, lo que genera dudas sobre el futuro del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y su impacto en las relaciones comerciales entre los tres países. En lugar de aplicar el arancel a los productos mexicanos, Trump ha decidido posponer nuevamente la implementación de tarifas adicionales sobre las importaciones de México y Canadá, dos de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
El impacto de los aranceles globales de Trump: Un cambio en la política comercial
La decisión de Trump de imponer un arancel global del 10% sobre las importaciones tiene un gran impacto en la economía mundial. La medida afecta a todos los países que no han llegado a acuerdos comerciales con Estados Unidos, lo que incluye a las principales economías del mundo. Desde la Unión Europea hasta China, los aranceles tendrán efectos negativos en los flujos comerciales, aumentando el costo de los productos para los consumidores estadounidenses y potencialmente desestabilizando las cadenas de suministro globales.
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Sin embargo, el alivio que ha brindado a México y Canadá al excluirlos de esta nueva orden ha generado un alivio temporal para estos dos países, quienes no tendrán que enfrentarse a las tarifas adicionales impuestas por Trump. A pesar de este respiro, algunos analistas se preguntan si la medida realmente representa una solución definitiva o si, por el contrario, es un parche que puede enmascarar tensiones subyacentes dentro del T-MEC.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habla durante una conferencia de prensa este viernes, en el Palacio Nacional de la Ciudad de México (México). EFE/José Méndez
T-MEC y el futuro del comercio entre México, Estados Unidos y Canadá
El Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) ha sido una piedra angular de las relaciones comerciales de América del Norte desde su firma en 2020. Si bien el T-MEC se diseñó para ser un acuerdo favorable para los tres países, ha estado bajo constante amenaza debido a las políticas proteccionistas de Trump. A lo largo de su mandato, el presidente estadounidense utilizó los aranceles como una herramienta de negociación para presionar a sus socios comerciales a cumplir con ciertas condiciones.
Con la exclusión de México de los nuevos aranceles globales, el T-MEC parece seguir siendo una red de protección para las exportaciones mexicanas, al menos a corto plazo. Sin embargo, esto no significa que las tensiones en torno al tratado hayan desaparecido. El gobierno de Trump sigue buscando maneras de presionar a México y Canadá en relación con temas sensibles como el tráfico de fentanilo y la inmigración. Además, la prórroga de los aranceles del 25% para ciertos productos mexicanos y canadienses protegidos por el T-MEC, como los automóviles y componentes automotrices, sigue vigente.
Aunque México se beneficia de la exclusión temporal de los aranceles globales, la situación es incierta y dependerá de cómo evolucionen las negociaciones en el futuro cercano. Las reglas de origen del T-MEC permiten que los productos fabricados en México y Canadá accedan al mercado estadounidense sin ser sujetos a tarifas, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos de producción. Esta es una ventaja importante para ambos países, especialmente para México, un exportador clave de productos manufacturados, como automóviles y autopartes. Sin embargo, cualquier incumplimiento de estas reglas podría llevar a la reintroducción de aranceles elevados, lo que afectaría gravemente a la economía mexicana.
El alivio de México: ¿Una solución temporal?
Aunque la exclusión de México de los aranceles generales de Trump puede parecer un alivio, no debemos perder de vista que esta medida es solo temporal. El presidente estadounidense ha dejado claro que su política comercial está dirigida a corregir lo que él percibe como un desequilibrio comercial global, y es posible que en el futuro se enfrenten nuevas presiones económicas. Si bien los aranceles adicionales de 10% no se aplicarán a los productos mexicanos, Trump ha indicado que los aranceles de 25% sobre los automóviles y autopartes seguirán en vigor hasta que se logren acuerdos adicionales.
A corto plazo, el impacto en la economía mexicana podría ser menos severo, pero la incertidumbre sigue siendo una preocupación clave. La economía mexicana depende en gran medida de las exportaciones a Estados Unidos, especialmente en sectores como el automotriz, agrícola y electrónico. Cualquier cambio en la política comercial de Estados Unidos puede tener repercusiones graves para México, incluso si actualmente se encuentra exento de los nuevos aranceles.