El fiscal general de Estados Unidos ha solicitado formalmente la pena de muerte para Luigi Mangione, el joven de 26 años acusado de asesinar a Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare, en un tiroteo premeditado el pasado 4 de diciembre de 2024 en Midtown Manhattan.
La decisión, anunciada este martes 1 de abril de 2025 por el Departamento de Justicia, marca un punto crítico en un caso que ha conmocionado al país y generado debates sobre la industria de seguros médicos y la justicia penal. Mangione, arrestado cinco días después del crimen en Altoona, Pensilvania, enfrenta cargos federales que incluyen asesinato con arma de fuego, acoso interestatal y uso de un silenciador, delitos que lo hacen elegible para la pena capital.
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El asesinato ocurrió frente al hotel Hilton en Nueva York, donde Thompson, de 50 años, se dirigía a una conferencia de inversores. Según la denuncia federal presentada por el Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, Mangione planeó el ataque durante meses, viajando desde Maryland a Nueva York con un arma fantasma de 9 milímetros impresa en 3D. Las autoridades encontraron casquillos en la escena con las palabras «delay», «deny» y «depose» grabadas, un aparente mensaje contra las tácticas de las aseguradoras de salud. El fiscal interino Edward Y. Kim afirmó: «Este no fue un debate, fue un asesinato en pleno día, y Mangione debe responder por ello».
Mangione, un ingeniero graduado de la Universidad de Pensilvania, ha sido retratado como un hombre frustrado con el sistema de salud tras sufrir dolores crónicos de espalda. Un cuaderno hallado en su posesión detallaba su odio hacia los ejecutivos de seguros, aunque UnitedHealthcare aclaró que él nunca fue su cliente. Mientras el caso avanza, la solicitud de la pena de muerte intensifica la atención sobre un proceso judicial que también incluye cargos estatales de terrorismo en Nueva York, los cuales podrían derivar en cadena perpetua.
El caso federal contra Mangione
La decisión de buscar la pena de muerte recae en el fiscal general Merrick B. Garland, quien destacó la premeditación del crimen: «Mangione acechó a su víctima durante días, planificando cada detalle». El ataque ocurrió a las 6:45 a.m., cuando Mangione disparó a Thompson por la espalda frente a testigos, usando un silenciador para minimizar el ruido. Tras el asesinato, huyó en bicicleta a través de Central Park y luego tomó un taxi hacia el norte de Manhattan, abandonando finalmente el estado. Fue capturado el 9 de diciembre en un McDonald’s tras ser reconocido por un empleado.
El FBI y el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) lideraron la investigación, recuperando el arma, un pasaporte y una identificación falsa en su arresto. La comisaria del NYPD, Jessica S. Tisch, elogió el trabajo conjunto: «Nuestros detectives no descansaron hasta identificarlo». Los cargos federales, presentados el 19 de diciembre de 2024, elevan la apuesta en un caso que ya había generado controversia por su naturaleza pública y las simpatías que Mangione ha despertado entre críticos del sistema de salud.
Pena de muerte: Debate y apoyo público
La solicitud de la pena de muerte no ha pasado desapercibida. Decenas de simpatizantes se han reunido fuera de los tribunales en Manhattan desde diciembre, algunos con pancartas que dicen «Liberen a Luigi». Una página de recaudación de fondos para su defensa ha superado los $500,000 dólares, reflejando el descontento de muchos con las aseguradoras. Sin embargo, el Departamento de Justicia sostiene que el crimen fue un acto de violencia calculada, no una protesta legítima. El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, calificó las reacciones en línea como «extraordinariamente alarmantes», señalando un aumento del extremismo doméstico.
Mangione se declaró no culpable de los cargos estatales el 23 de diciembre de 2024, incluyendo asesinato como acto de terrorismo, según la fiscalía de Manhattan liderada por Alvin Bragg. Su abogada, Karen Friedman Agnifilo, ha criticado la solicitud de pena capital, argumentando que las acusaciones federales y estatales son contradictorias y que el traslado de Mangione a Nueva York fue un «espectáculo innecesario». El juicio estatal está programado para comenzar antes que el federal, pero la decisión sobre la pena de muerte podría retrasar el proceso.
Por ahora, Mangione permanece en el Metropolitan Detention Center en Brooklyn, bajo estrictas medidas de seguridad. Mientras el caso avanza, el Alamodome de San Antonio, Texas, se prepara para las semifinales de la NCAA este fin de semana, un contraste deportivo que no eclipsa la gravedad de un juicio que podría culminar en la ejecución de un hombre convertido en símbolo para algunos y en villano para otros.