El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS) ha comenzado una serie de despidos masivos que afectarán a miles de empleados en agencias clave del gobierno federal. El lunes 1 de abril de 2025, cientos de trabajadores recibieron notificaciones de despido de manera abrupta, algunos al llegar a sus oficinas y descubrir que sus accesos habían sido desactivados. La reestructuración de la administración Trump, dirigida por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., busca eliminar hasta 10,000 empleos en el Departamento de Salud, como parte de un plan más amplio de recortes que también incluye el cierre de varias oficinas federales. Esta decisión genera un sinfín de interrogantes sobre el futuro de los servicios de salud pública en el país y los efectos que podría tener en la respuesta ante emergencias sanitarias, como el brote de sarampión y la amenaza de la gripe aviar.
¿Cómo afectarán los despidos a los servicios de salud pública?
El Departamento de Salud, que ha tenido un papel fundamental en la gestión de la salud pública a nivel nacional, está reduciendo su personal en un momento clave. Los recortes de hasta 10,000 empleados, que incluyen posiciones en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y los Institutos Nacionales de Salud (NIH), impactarán la capacidad de estas agencias para cumplir con su misión de proteger la salud pública de los estadounidenses. La medida forma parte de un proceso de reestructuración más amplio que el gobierno de Trump considera necesario para mejorar la eficiencia y reducir los costos operativos.
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El ahorro anual estimado por los recortes es de aproximadamente 1.800 millones de dólares, un monto relativamente pequeño en comparación con el presupuesto total de 1,8 billones de dólares del HHS. Sin embargo, los efectos en la calidad de los servicios serán significativos. La reducción de personal afecta directamente a las agencias encargadas de enfrentar emergencias sanitarias, aprobar medicamentos y realizar investigaciones científicas esenciales para la salud pública. La retención de personal altamente capacitado y con experiencia es crucial para asegurar que estas agencias puedan responder adecuadamente a crisis sanitarias como el brote de sarampión, que ha causado una alarma generalizada en el país, o posibles pandemias como la gripe aviar.
Vista de la sede del Departamento de Salud de EE.UU., el 28 de marzo de 2025, en Washington. EFE/Will Oliver
Los detalles de los despidos y la reestructuración del Departamento de Salud
Los despidos se están llevando a cabo en varias agencias clave dentro del HHS, con las siguientes estimaciones de impacto: 3.500 puestos serán eliminados en la FDA, 2.400 en los CDC, 1.200 en los NIH y 300 en los Centros de Servicios para los planes médicos Medicare y Medicaid. Estas agencias están directamente involucradas en la aprobación de nuevos tratamientos médicos, la prevención y respuesta a brotes epidémicos y la investigación biomédica, por lo que la reducción de su personal compromete su capacidad para cumplir con estas tareas esenciales.
El impacto será particularmente grave en los CDC, que han jugado un papel fundamental en la lucha contra la pandemia de COVID-19 y otras amenazas sanitarias. La medida también está vinculada a una política más amplia del gobierno de Trump de desmantelar y reestructurar varias agencias federales, una decisión que se tomó en el contexto de un enfoque más estricto hacia la gestión de la burocracia gubernamental. Los empleados de los CDC, que se enteraron de sus despidos por correo electrónico o al descubrir que sus credenciales de acceso habían sido anuladas, han comenzado a organizar protestas para oponerse a las decisiones del gobierno.
Un cambio drástico en la política de salud pública
El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha defendido los despidos como parte de un esfuerzo por reformar el sistema de salud pública del país. En una declaración reciente, Kennedy explicó que los recortes son necesarios para reenfocar los esfuerzos del Departamento de Salud en la prevención de enfermedades crónicas, una de las principales prioridades de la administración Trump. Sin embargo, la crítica a esta política ha sido feroz. Muchos expertos en salud pública y funcionarios de las agencias afectadas advierten que los despidos socavan la capacidad de EE.UU. para enfrentar emergencias sanitarias y ralentizan la investigación médica crucial.
La reducción de personal también se produce en un contexto en el que las agencias de salud están luchando para lidiar con brotes de enfermedades infecciosas, como el sarampión, que está experimentando su peor brote en años. La reestructuración del gobierno podría dificultar la capacidad de respuesta ante estos desafíos, ya que las agencias federales encargadas de gestionar los brotes de enfermedades no cuentan con los recursos suficientes para hacerlo de manera eficiente. El sarampión, que estaba prácticamente erradicado en EE. UU. hace unas décadas, ha vuelto a surgir en diversas áreas, lo que pone en evidencia la importancia de contar con personal capacitado y recursos adecuados para enfrentar estos retos.
Vista de la sede del Departamento de Salud de EE.UU., el 28 de marzo de 2025, en Washington. EFE/Will Oliver
El impacto de los despidos en la relación con los sindicatos
Otro aspecto importante de esta reestructuración es la política adoptada por la administración Trump de eliminar la negociación colectiva en las agencias federales que se encargan de la seguridad nacional, como los CDC. El presidente Trump firmó una orden ejecutiva que elimina los derechos de negociación colectiva para estos trabajadores, lo que ha generado una gran preocupación entre los sindicatos y grupos defensores de los derechos laborales. Esta medida ha sido vista como un intento de reducir el poder de los sindicatos y facilitar la implementación de recortes sin la oposición de los trabajadores.
El hecho de que la administración Trump haya tomado estas medidas en un momento de crisis sanitaria mundial ha intensificado las críticas sobre su manejo de la salud pública en general. Los sindicatos de trabajadores de la salud, como el American Federation of Government Employees (AFGE), han expresado su preocupación por los efectos de los despidos en la calidad de la atención médica y la seguridad de los trabajadores en el campo de la salud pública.