Migración impone grillete a latina
Una mujer venezolana vivió momentos de angustia al acudir a una oficina de migración en Estados Unidos para recoger su pasaporte y, en lugar de salir con el documento en mano, terminó con un grillete electrónico en el tobillo. Saymar Guerrero, madre de un bebé nacido en EE.UU., compartió su experiencia en un video que ha conmocionado a miles en redes sociales. Lo que comenzó como un trámite rutinario para poder salir del país se convirtió en una pesadilla que la dejó sintiéndose «humillada» y «desesperada», según relató entre lágrimas mientras mostraba el dispositivo en su pierna.
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Guerrero llegó a la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con su pequeño hijo en brazos, esperando completar un proceso que había iniciado meses atrás. Su intención era clara: obtener su pasaporte para regresar a Venezuela tras años de lucha en EE.UU. Sin embargo, al presentarse, los oficiales le informaron que no podía irse sin antes aceptar el grillete. «Me dijeron que si no lo permitía, me iban a detener ahí mismo», explicó en el video, visiblemente afectada. La mujer, que llevaba una vida tranquila cuidando a su hijo, no esperaba que un trámite administrativo derivara en una medida tan drástica.
El instante en que le colocaron el grillete electrónico fue particularmente duro para Guerrero. El dispositivo, que emite un pitido si se aleja del área permitida y requiere carga diaria, le fue impuesto sin que le explicaran cuánto tiempo tendría que llevarlo. «No me dieron fecha, solo me dijeron que era por mi caso», agregó, mostrando la luz parpadeante del aparato. La venezolana había solicitado asilo hace tres años tras cruzar la frontera sur, pero su proceso seguía en curso. Al intentar obtener su pasaporte, esperaba cerrar ese capítulo y volver a su país natal. En cambio, se encontró atrapada en una situación que no anticipó.
Grillete y el impacto en la comunidad latina
El uso de grilletes electrónicos ha afectado especialmente a la comunidad latina, que representa el 68% de los inmigrantes supervisados bajo este sistema, según estadísticas oficiales. En ciudades como Miami, Houston y Los Ángeles, donde las oficinas de migración procesan miles de casos mensuales, se han reportado situaciones similares. El Departamento de Justicia señala que estas medidas buscan garantizar la presencia de los inmigrantes en sus audiencias, pero organizaciones de derechos humanos han denunciado que el programa carece de transparencia y afecta desproporcionadamente a familias vulnerables.
La espera por respuestas
Su historia ha resonado entre otros migrantes que han compartido experiencias similares en redes sociales, destacando la confusión y el miedo que generan este tipo de medidas. Por ahora, Saymar Guerrero sigue en Estados Unidos, adaptándose a una realidad que no imaginó cuando salió de su casa esa mañana, con la esperanza de que su situación se resuelva pronto y pueda recuperar su libertad.