El arresto de Ismael «El Mayo» Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, el pasado 25 de julio de 2024 en El Paso, Texas, ha puesto al caso ‘El Mayo’ en el centro de la discusión sobre el crimen organizado en Estados Unidos. Detenido junto a Joaquín Guzmán López, hijo de «El Chapo», este operativo marca un hito para las autoridades estadounidenses, que lo señalan como uno de los mayores responsables del tráfico de fentanilo, droga que ha causado más de 100,000 muertes por sobredosis en el país en el último año, según el Departamento de Justicia (DOJ). Sin embargo, expertos advierten que este golpe no detendrá las operaciones del cártel ni el flujo de narcóticos hacia el norte.
Zambada, de 77 años, enfrenta 17 cargos en Nueva York, incluyendo tráfico de drogas, lavado de dinero y conspiración para cometer asesinatos. Su captura, tras décadas de evasión, se dio en un vuelo privado desde México, supuestamente orquestado por Guzmán López, quien también está bajo custodia. La Administración para el Control de Drogas (DEA) calificó el evento como un «paso crucial» contra el Cártel de Sinaloa, responsable de inundar ciudades como Chicago, Los Ángeles y Phoenix con fentanilo, heroína y metanfetaminas. Pero la pregunta persiste: ¿hasta dónde alterará el caso ‘El Mayo’ las dinámicas del crimen organizado?
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El Cártel de Sinaloa, que Zambada lideró junto a «El Chapo» desde finales de los 80, no depende de un solo hombre. La estructura delictiva, con facciones como los Chapitos (hijos de Guzmán) y la red de «El Mayo» (la Mayiza), ha demostrado resiliencia tras arrestos previos. La detención de «El Chapo» en 2016 y su extradición en 2017 no frenaron al cártel; al contrario, su producción de fentanilo creció. La DEA estima que el cártel mueve miles de kilogramos de esta droga al año, alimentando una crisis que mata a estadounidenses de entre 18 y 45 años a un ritmo alarmante.
Tensiones internas en el cártel
El caso ‘El Mayo’ podría desatar una guerra interna en el Cártel de Sinaloa, afectando indirectamente a EE.UU. Desde su arresto, reportes del FBI sugieren que las facciones Mayiza y Chapitos, históricamente aliadas pero tensas, podrían enfrentarse por el control. En México, el estado de Sinaloa ya registra enfrentamientos: el 17 de agosto de 2024, siete personas murieron en Elota, incluyendo tres operativos de la Mayiza. Si esta lucha se intensifica, el suministro de drogas a EE.UU. podría mantenerse, pero con nuevos actores disputando rutas clave como Tijuana y Ciudad Juárez.
En EE.UU., las autoridades temen que la fragmentación del cártel abra espacio a rivales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que ya compite por el mercado del fentanilo. «No hay evidencia de que el tráfico disminuya», afirmó Anne Milgram, administradora de la DEA, en una conferencia el 13 de septiembre de 2024. Las redes de distribución en ciudades como Atlanta y Denver, manejadas por socios locales, seguirían operando mientras los cárteles se reorganizan. El caso ‘El Mayo’ expone la dificultad de desmantelar un sistema arraigado en ambos lados de la frontera.
Caso ‘El Mayo’: Impacto en la justicia estadounidense
El proceso legal de Zambada también redefine el enfoque del DOJ. El 2 de abril de 2025, se reveló que EE.UU. negocia un acuerdo de culpabilidad con «El Mayo», según documentos judiciales del Distrito Este de Nueva York. Este incluye intercambio de evidencia y debates sobre una posible resolución para evitar un juicio largo. Aunque enfrenta una pena mínima de 10 años y hasta cadena perpetua, su cooperación podría revelar detalles clave sobre operaciones transnacionales, algo que el arresto de su hijo Vicente Zambada Niebla logró en 2013.
La fiscalía busca aprovechar el caso ‘El Mayo’ para atacar las finanzas del cártel. Zambada presuntamente lavó miles de millones de dólares a través de bancos y empresas fachada en EE.UU., según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Sanciones recientes contra socios en California y Texas muestran un esfuerzo por cortar estas redes, pero el dinero sigue fluyendo, alimentando la corrupción y la violencia que cruza la frontera.
En las calles de EE.UU., el impacto es menos claro. El fentanilo sigue llegando, y las sobredosis no ceden. Agentes del FBI en la frontera reportan que los traficantes locales ajustan rutas rápidamente, usando túneles y drones. Mientras, el juicio de Zambada, programado para avanzar en septiembre de 2025, podría exponer más nombres, pero no detendrá la maquinaria del crimen organizado que él ayudó a construir.