Jurickson Profar, el jardinero de los Atlanta Braves, captó la atención del mundo del béisbol esta semana tras ser suspendido por 80 juegos por la Major League Baseball (MLB) el 31 de marzo de 2025, tras dar positivo por Gonadotropina Coriónica Humana (hCG), una sustancia prohibida.
Sin embargo, detrás de este revés hay una historia fascinante de un jugador que emergió de Curazao como un prodigio y ha recorrido un camino lleno de altibajos en las Grandes Ligas. Nacido el 20 de febrero de 1993 en Willemstad, Profar se convirtió en un nombre conocido mucho antes de su llegada a la MLB, gracias a su talento precoz y su versatilidad en el diamante.
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A los 12 años, Profar lideró a Curazao al título de la Little League World Series en 2005, lanzando y bateando con una madurez que deslumbró a los scouts. Firmado por los Texas Rangers en 2009 con un bono de $1.55 millones, fue catalogado como el prospecto número 1 del béisbol por Baseball America en 2012 y 2013.
Su debut en las mayores llegó el 1 de septiembre de 2012 contra los Cleveland Indians, donde conectó un jonrón en su primer turno al bate, convirtiéndose en el jugador más joven en lograrlo en esa temporada a los 19 años. Sin embargo, lesiones y expectativas abrumadoras marcaron sus primeros años.
Tras años de lucha con los Rangers, Jurickson Profar encontró su renacer con los San Diego Padres en 2024, donde bateó .280, pegó 24 jonrones y logró un OPS de .839, ganando un Silver Slugger y su primera selección al All-Star Game. Su firma con los Braves en enero de 2025 por tres años y $42 millones prometía ser el inicio de una nueva etapa dorada, pero la suspensión ha puesto un freno temporal a su ascenso.
Jurickson Profar: De Curazao al estrellato
Criado en una isla de apenas 150,000 habitantes, Jurickson Profar creció idolatrando a figuras como Andruw Jones, otro curazoleño que dejó huella en la MLB con los Braves. Su padre, un exjugador de sóftbol, y su madre, una enfermera, lo apoyaron desde niño. En Curazao, el béisbol es una pasión nacional, y Profar destacó desde pequeño por su habilidad para jugar múltiples posiciones: shortstop, segunda base y, más tarde, los jardines. En la Little League, lanzó un juego sin hits y bateó .500, lo que lo puso en el radar de los Rangers.
Su llegada a Texas fue un sueño hecho realidad, pero las lesiones lo golpearon duro. Una lesión en el hombro en 2014 lo dejó fuera toda la temporada, y otra en 2015 retrasó su desarrollo. Entre 2012 y 2018, jugó solo 224 juegos con los Rangers, bateando .234 con un OPS de .660. En 2018, fue cambiado a los Oakland Athletics en un trato de tres equipos, y luego pasó a los Padres en 2020, donde comenzó a reconstruir su carrera.
Jurickson Profar: Renacimiento en San Diego
Con los Padres, Jurickson Profar encontró estabilidad. En 2024, bajo el mando del manager Mike Shildt, se convirtió en un líder en el clubhouse y un bateador clave, jugando 159 juegos como jardinero izquierdo. Su paciencia en el plato lo llevó a un récord personal de 67 bases por bolas, y su energía en el campo inspiró a compañeros como Fernando Tatis Jr. y Manny Machado. La MLB reconoció su impacto al nombrarlo al equipo All-Star, un hito que él describió como «un sueño cumplido» en un comunicado de la Asociación de Jugadores.
Sin embargo, su salida de San Diego fue inesperada. Aunque expresó deseos de quedarse, los Padres no le ofrecieron un contrato, y Profar optó por los Braves, atraído por la visión del gerente general Alex Anthopoulos. En sus primeros cuatro juegos de 2025, bateó 3 de 15 como leadoff, mostrando destellos de su habilidad antes de la suspensión.
Por ahora, Profar enfrenta un desafío más en su carrera. Su regreso está programado para el 29 de junio, pero no podrá jugar en los playoffs si Atlanta clasifica. Mientras tanto, su historia sigue siendo un testimonio de resiliencia, desde las calles de Willemstad hasta los estadios de la MLB, con un futuro aún por escribirse.